“Si me conocen como buena persona en un cuadra, está muy bien, pero si mi fama llega a diez kilómetros y un poco manchada, prefiero que me conozcan en una cuadra”.
El Chojo, es el sobrenombre que acompaña a Jorge García, desde 1969, cuando un amigo del bachillerato lo denominó de esa forma, por su parecido con un bailarín de México. Él reconoce que al principio le molestaba que le llamaran así, pero dice que ahora le gusta más que le digan “El Chojo” que su nombre.
Este pintor de 61 años de edad, se autodenomina un artista loco, porque no espera reconocimiento, dinero, ni fama, sólo “que mis dibujos sean vistos por la gente”. Dentro de la Universidad de El Salvador UES, es un hombre conocido por su sencillez, humildad, sentido de la solidaridad y compañerismo.
Cada ciclo académico está a cargo de los talleres de pintura, que a través del tiempo le han traído mucha satisfacción, ha conocido nuevas personas y ha hecho amigos que aún le recuerdan y envían saludos, incluso desde el extranjero.
Este personaje de la UES formalizó una relación amorosa en 1974, con una joven que conoció cuando él era maestro de pintura en el Centro Nacional de Arte de El Salvador, CENAR. “No le veía vocación para la pintura y para mí era mucha tentación, entonces la mandé a estudiar cerámica, para lo cual si era muy buena”.
Ahora ella, junto a sus tres hijos, se encuentra en el extranjero. Se fueron durante la guerra civil en El Salvador, (1980-1992). De vez en cuando se comunican con él, a sus dos nietas las conoce a través de fotos.
“Uno puede estar rodeado de mucha gente, pero en realidad esta muy solo”
En la universidad “El Chojo” tiene muchos amigos, “lo que no tengo son enemigos y para lograr eso lo que hago es ignorar a quien me quiera hacer daño”. Quienes lo conocen, lo describen como un hombre sencillo, amigable, rebelde, un artista popular con capacidad para disfrutar la soledad y hacer productivo su tiempo.
Parte de su trabajo consiste en enseñar a pintar, crear y estampar la inspiración de jóvenes que legan a diario a sus clases. Al llegar la tarde, este hombre se vuelve un ermitaño, sale de la universidad a las 4:00 de la tarde y llega a las 6:00 de la tarde a su casa, de donde no sale más que a comprar tortillas y al mercado los fines de semana.
A Jorge la soledad no le afecta, al contrario, dice, le ayuda a inspirarse y crear. En su tiempo libre, gusta del cine de suspenso y no le asusta ver estas películas por la noche, se fuma seis cigarrillos al día y también se entretiene con la lectura y la música, el rock clásico es su favorito.
Sus inicios
Su entusiasmo por la pintura comenzó cuando tenía diez años de edad. “Hice una carta y la mandé con un dibujo a Palomitas de papel de la Prensa gráfica”, recuerda. Ese periódico publicó su primer dibujo. Posteriormente, realizó sus estudios en el Instituto José Martí de Santa Tecla y en el José Damián Villacorta. Diez años después, en 1969, comenzó a estudiar pintura en el CENAR, por tres años se especializó en pintura y grabado.
La pintura al óleo le producía alergia, empezó a trabajar con el acrílico hace 30 años. En el CENAR tuvo una formación variada, con profesores españoles, japoneses, norteamericanos y nacionales, “cada quien enseñando a su manera”, sostiene.
Por ocho años trabajó precisamente para el CENAR, como auxiliar de maestros extranjeros y nacionales, tiempo que considera de mucho aprendizaje “y sigo aprendiendo”, dice.
En 1970 viajó a Costa Rica, en donde exhibió una serie de dibujos, en esa oportunidad, también mostró sus dotes de actor en una obra de teatro, a la cual le incorporaron sus maestros Roberto Galicia, Roberto Salomón y Roberto Huezo
26 años en la Universidad
En los años 70 se incorporó al movimiento de la Cultura Popular (MCP), que tenía como fin el rescate y el fomento de la marginada cultura popular salvadoreña. Parte de su trabajo en el movimiento consistía en hacer carteles y propaganda partidaria. El MCP pertenecía al Bloque Popular Revolucionario de El Salvador.
Cuando llegó a la universidad en 1980, ya existían los talleres de pintura, a cargo de Camilo Minero. A mediados de ese año, Camilo deja los talleres y desde entonces están a cargo de “El Chojo”.
Durante su estadía en el Campus, ha conocido cerca de diez locales, en donde ha impartido sus clases de pintura, desde cabañas de lona, jardines de la universidad, aulas de Economía y Arquitectura, edificios caídos, etc. Incluso trabajó en el exilio durante el cierra de la universidad en 1980.
“Desde siempre he aportado y doy a la universidad lo que puedo”, afirma con entusiasmo. Uno de sus aportes ha sido hacia los graduandos, a través de los murales que elabora con motivo de cada graduación de la Universidad. Él recuerda que la primera imagen que hizo en estos murales fue una niña, “luego agregué un anciano, después un árbol” y ahora son más imagen que texto acorde al nombre de la graduación.
Son muchos de los trabajos de “El Chojo”. Una de sus obras “Medicina Presente” puede apreciarse en la Pinacoteca Roque Dalton de la Universidad de El Salvador. Mario Castrillo, Director de la Pinacoteca, dice que en este trabajo, “El Chojo” ha manejado el dibujo abierto, la figura boceteada y el color.
Además, ha empleado el claro oscuro que sirve para dar sensación de volumen a los materiales y ha utilizado la perspectiva. “Hay en general, un buen manejo de los materiales”, considera.
La Pinacoteca de la UES contiene trabajos profesionales, con buen manejo de la forma, materiales y con un planteamiento coherente del concepto, dice Castrillo.
Algunos datos
Sus padres:
Teresa de Jesús García
Víctor Manuel Castaneda
Nació
En marzo de 1944 en Mejicanos, San Salvador.
Sus hijos
Ciri Xochilt, significa estrella en Lenca y flor en Nahuatl
Macti Wizilsi, significa Sabia, Gorrión en Nahuatl
Jorge Wizilsi, gorrión en Nahuatl
Nota: Artículo publicado en La Gazeta Universitaria el 31 de agosto de 2005
Macti Garcia — 01-05-2007 08:12:56
JORGE WIZILSI GARCIA — 20-09-2007 00:34:57
ana maría sorto mendoza — 16-02-2009 22:39:05
Cesar Rivera — 21-03-2009 23:51:04
Rodolfo Rivera Y Rosa ayala — 09-04-2009 21:41:35